12 / 04 / 2020

La sociedad del bienestar no facilita, en absoluto, que surjan líderes "de sentido" entre los ciudadanos. Los liderazgos que proliferan, sea cual sea el ámbito social al que nos refiramos, suelen conducirse a través de un pragmatismo poco escrupuloso con los medios que le han de proporcionar conseguir el fin perseguido

Pertenecer a una junta directiva
A mi modo de ver, un dirigente social está llamado a ejercer un verdadero "liderazgo de sentido"; mucho más, si cabe, en organizaciones vinculadas a un ideario confesional

Modelo de programa para formación de dirigentes de APA,s

El fin perseguido por los líderes comunes suele ser muy tangible. El poder, el prestigio personal o profesional, la remuneración económica fácil, la popularidad, son entre otros los objetivos más frecuentemente buscados. Al mismo tiempo, esta labor de dirigente social suele estar acompañada por una escasa formación e incluso, con frecuencia, de cierta inmadurez personal.

En mi humilde andadura, también me he encontrado con algunos auténticos líderes sociales. Haberlos los hay. Son personas que arrastran con sus criterios y con su ejemplo de vida y que están por encima de cualquier tipo de ideología. Personas muy eficaces en las acciones que acometen; reconocidas y queridas por todos los sectores sociales, aunque tengan formas de pensar diferentes; son muy claros y elocuentes cuando han de exponer sus ideas, ya sea en público o privado, lo que les permite hacerse entender por eruditos y profanos; y, lo más importante, son extraordinariamente coherentes, sus principios y acciones no dependen de las circunstancias coyunturales. Sus mayores enemigos surgen de entre las propias filas y, tarde o temprano, suelen ser derrotados y excluidos por ellos; además, con altas dosis de rencor, y hasta odio. Sin embargo, son este tipo de personas las que se necesitan para dirigir una sociedad profundamente insatisfecha, aunque acomodada en su bienestar. Que se revela impotente cuando este bienestar se trunca.

En el caso que nos ocupa, personas que forman parte de la organización de padres, cuando alguien decide ser miembro de la junta directiva de la asociación a la que pertenece, generalmente, lo hace movido por un interés voluntarista. Lo que pretende es colaborar para mejorar la educación que reciben sus hijos. Se trata de una inquietud primaria bastante generalizada; sin embargo, puede complicarse con el deseo de intervenir de manera más amplia en el propio sistema educativo. Es entonces cuando surge la inquietud por pasar a participar en la federación de la que forme parte la asociación a la que se pertenezca. Con frecuencia, en las juntas directivas de las federaciones no faltan personajes oportunistas con pretensiones de servirse de una plataforma de cierta relevancia para conseguir algún tipo de prestigio ya sea profesional, político o simplemente social.

Pertenecer a una junta directiva
Las asociaciones deberían tener prevista una formación básica para los padres que se incorporan al equipo directivo. Las federaciones están obligadas a promover esta formación e incluso a facilitarla

Sea como fuere, bien para participar en la junta de la asociación o de la federación, es imprescindible adquirir una formación básica. Por una parte, el dirigente que cuente con esa formación elemental conseguirá que su trabajo voluntario sea mucho más eficaz. Por otra parte, aunque no podremos evitar totalmente la utilización interesada de algunas personas, siempre estaremos mejor pertrechados de recursos para evitar que la organización se desvíe de sus objetivos o se desvirtúe en su ideario. No basta con la buena voluntad para acometer de manera responsable una labor como ésta.

Esta formación, desde mi punto de vista, debe abordar al menos tres aspectos fundamentales:

  1. La participación de los padres: Su razón de ser, estructura organizativa, cauces de participación, dificultades.
  2. Aspectos legales: conocimientos generales sobre la legislación que afecta a la participación de los padres, estatutos, registro de las asociaciones de padres, subvenciones, los consejos escolares.
  3. Técnicas de trabajo en equipo.

Todas las juntas directivas de las asociaciones deberían tener prevista esta formación básica para los padres que se incorporan al equipo directivo. Las federaciones están obligadas a promover esta formación e incluso a facilitarla. Es una manera de evitar muchos desembarcos rupturistas en las juntas directivas de personas que, como primera aportación, y a veces única, lo que hacen es cuestionar todo lo que se ha hecho hasta que ellos llegaron. También es una medida para evitar que personas poco válidas para dirigir permanezcan más tiempo del necesario al frente de la asociación.

En la época que yo presidí la federación de padres de Navarra, preparé un cursillo dividido en tres sesiones que se ofrecía a todo el público en general. Llegó a participar en él, incluso, alguna persona de la federación de padres perteneciente a la CEAPA. Se ofrece aquí el programa de este cursillo por si puede servir de modelo para las federaciones de padres.

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