08 / 03 / 2020

Que la ministra de educación nos quiera hacer ver que los hijos no pertenecen a los padres tiene una intencionalidad que no debemos pasar por alto. Los padres, para que nadie les quite la autoridad que tienen sobre sus hijos y su educación, deben ser conscientes de ello. Y, muy importante, deben formarse. De esta manera serán menos vulnerables a las deformaciones que las ideologías políticas pretenden propagar

Contenido del audio

He comenzado insistiendo en que nuestra forma de comportarnos o de pensar no ha surgido por casualidad o como producto de nuestras propias reflexiones. La acción educadora es determinante hasta para inducirnos a elegir unas lecturas o un medio de comunicación en lugar de otros.

Lo que nos ocurre, en gran medida es consecuencia de nuestras propias acciones pasadas. Aunque, de ninguna manera, puede ser interpretado como premio o castigo de Dios.

He querido aclarar que, para ejercer como educador, incluso en cualquier otro ámbito ajeno a la familia, no se requieren titulaciones especiales.

He aprovechado la oportunidad para ensalzar la labor de los profesores y justificar, de alguna manera, que si a veces he realizado alguna crítica no ha sido en menoscabo de su meritoria y difícil misión.

Me he metido un poco con nuestra ministra de educación para hacer ver que los hijos, si han de pertenecer a alguien, es a los padres. Que es ella la que debe ser controlada por los padres, por los ciudadanos, y no los padres por ella. Por eso, dada la injerencia del Estado en la responsabilidad educativa de los padres, han sido los propios padres quienes han demandado el llamado “PIN parental”. Se ha mencionado la legislación, nacional e internacional, que avala esta exigencia. ¡Ojalá y todos los partidos políticos se hubieran hecho eco de esta demanda!

Me he referido también a algunas alusiones, poco sustentadas a mi juicio, implicando a la Iglesia en esto de inyectar ideología.

Ya en la última parte del audio, me he referido a la necesidad de que los padres se formen para ejercer su responsabilidad educativa y a la escuela de padres como un buen instrumento para conseguirlo. He hablado de las características que ha de reunir y he aludido a esas otras actividades que a veces se denominan escuela de padres sin serlo propiamente. También he querido resaltar lo importante que es la elección de los ponentes.

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